2 de abril de 2016

Habitación

Vivo en una caja abierta y no encuentro la salida. No entra aire,
mis pulmones se consumen
     con el humo de tu cigarro.      
En la caja hay un incendio pero yo no sé si soy inflamable
o si algo me salvará.
Si soplarás con tu boca de menta y apagarás el fuego, o avivarás la llama.                                                       
Vivo en una caja sin farolas y duermo en una casa hecha
de todas las malas decisiones que he tomado
    (que triste es que sea casi una mansión).
En el jardín crecen las pocas sonrisas que conseguí 
sacar a la gente y
son blancas pero no eternas y me recuerdan a este día,
que es negro pero gracias a Dios,
no es eterno.    

    Vivo en una caja abierta y al menos veo el cielo cada mañana
aunque por la noche parezca que esté cerrada.

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