22 de noviembre de 2014

Entre cienes y cieno.

Respiro tu esencia de claveles y sangre, llena mis sentidos. Pierdo el sentido. Me pierdo. ¿Dónde quedó el color rojo de las amapolas y de las rosas recién nacidas? ¿En mi cuerpo? No. Mi cuerpo está lleno de heridas. Tú eras el que creía que las flores que germinan en tu jardín blanco acabarían siendo blancas marchitas. Y aquí me tienes, flor roja de tu jardín, una entre cienes y entre cieno, entrañas y espinas y tu esencia de claveles clavándose en mis pestañas.

2 de noviembre de 2014

Haiku

Carolina,
me he ido.
no me preguntes dónde estoy
sólo sé que lejos.
te dejo mi cuerpo y cabeza
sólo falta el alma.
volverá si quiere volver
sólo queda tiempo.
Te quise querer, te lo juro
sólo que no pude.
Carolina,
me he ido.
Para bien
para mal
y también
para siempre.

20 de octubre de 2014

Ya no pasas por mi portal

Todavía no sé en qué fallé, en qué momento conseguí perder una batalla que iba ganando. Quizás cuando te comparé con una batalla. Todavía te quiero, todavía te echo de menos, vuelve. Vuelve. Quiero volver a ti, a tus brazos y a tu piel. Quiero los escalofríos y las sonrisas al mirarte. Quiero volver a verte. Quiero no verte nunca más. No quiero hacernos daño. Vuelve. O vete. Mejor vuelve. Soy una margarita. Indecisa. Muerta. Viva. Soy una flor entre muchas. Escógeme. Ignórame. Quiéreme. Vuelve.
Quizás nunca te fuiste, quizás me fui yo. Nunca quise irme, tú fuiste me hogar. Déjame volver o déjame ir. Decídeme.

26 de septiembre de 2014

Canción de invierno;

Intenté reunir treinta canciones que explicasen qué está muriendo dentro de mí. Ahora tengo treinta canciones que me recuerdan a ti sonando sin parar en mi cabeza. Quién dijo que plantar amapolas en el pecho era una buena idea, ahora me quedan las malas hierbas entrelazadas con mis órganos. Y tú vuelves a estar ahí, en todas partes, en cualquier sitio menos cerca de mí físicamente. Eres los hematomas en mi piel, el recuerdo de una buena experiencia que ahora duele si la tocas, si la pienso y si te pienso.
Eres un libro empezado del que perdí la página. Me quedé atrás buscando entre millones de palabras un espacio entre el "tú" de la primera página y el "yo" de la última. No hay nada que nos una. No te llevaste nada mío, no quisiste llevarte una parte de mí. Tengo doce hematomas, treinta canciones, siete amapolas y veinticuatro horas para pensarte.
Tú tienes el tiempo restante.

21 de febrero de 2014

Son tus manos en invierno.

"Son teclas y una melodía en pleno invierno, son teclas y notas, escalofríos subiendo por mi espalda. Son las teclas de un piano y tus manos acariciándolas."