22 de noviembre de 2014

Entre cienes y cieno.

Respiro tu esencia de claveles y sangre, llena mis sentidos. Pierdo el sentido. Me pierdo. ¿Dónde quedó el color rojo de las amapolas y de las rosas recién nacidas? ¿En mi cuerpo? No. Mi cuerpo está lleno de heridas. Tú eras el que creía que las flores que germinan en tu jardín blanco acabarían siendo blancas marchitas. Y aquí me tienes, flor roja de tu jardín, una entre cienes y entre cieno, entrañas y espinas y tu esencia de claveles clavándose en mis pestañas.

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